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No se puede detener la primavera. ¿Qué es la gestión emocional?

Cito de memoria "podrás cortar todas las flores, pero no podrás detener la primavera"

Las plantas de mi terraza saben que es primavera

Escribo esto en la primavera del 2020, en esta época de confinamiento que parece que sí nos va a llevar toda la primavera. Como dice la frase, la primavera no se para aunque tú te empeñes en llevarte sus señales, y esto viene a cuento de las emociones.

¿Qué pasa cuando no queremos sentir? ¿se puede parar una emoción? ¿se puede "cortar"?

Pues quizá sí, como las flores de la frase, eso no quiere decir que la elimines. Las emociones aparecen y tienen una función específica, algunas nos pueden parecer molestas: depende de nuestro carácter podremos lidiar más o menos bien con la tristeza, la rabia, la alegría... Algunas nos parecen que son positivas o negativas, o bien estamos más acostumbrados a estar de una manera o de otra y la familiaridad hace que nos molesten menos.

La realidad es que, aunque no queramos sentirlas, las emociones están. Las podemos enterrar, o negar, o ocultar: con mucho trabajo que nos mantenga la mente ocupada y no deje que nos relajemos, con alcohol u otras sustancias que nos lleven lejos de nosotros y faciliten la desconexión de la emoción molesta. Con otras personas en las que distraernos: ayudando, amando, cuidando.

Y seguramente todos sabemos que la emoción no se para, se esconde para salir en el momento menos pensado. Un llanto desconsolado viendo un anuncio de la lotería, un enfado descomunal porque alguien no fregó un vaso, agotamiento el domingo que tenías barbacoa, los costipados en vacaciones, la soledad que sobreviene en plena comida familiar.

¿Qué pasó? Pasó que la emoción se abre paso, igual que la primavera y si la intentas tapar buscará un hueco para salir. ¿Qué hago para que esto no pase? Déjala salir.

"Sí, claro, déjala salir. Así, ¡a lo loco!"

Lo primero sería reconocerla, muchas veces el hecho de haber estado toda la vida evitando alguna emoción hace que no la reconozcamos. No nos damos cuenta de que hay enfado, o de que hay tristeza. Simplemente obviamos ese malestar y seguimos con nuestra vida. Si sientes algo raro, párate y mira a ver que puede ser. Si tienes explosiones de rabia, ira, tristeza o alegría, párate y mira a ver en qué momento quizá no te has permitido sentir eso. Si lloras con la peli del mediodía, quizá estás llorando un desprecio que te hizo alguien, un pequeño duelo. Si te enfadas con tu pareja por un calcetín en el suelo, quizá es que no te has permitido enfadarte con unx compañerx de trabajo.

Y si la ves y la reconoces, déjala salir, dale un espacio. Y eso es reconocer que está ahí. Dejarla salir no significa atacar a alguien, o hacer o hacerte daño: siginifica reconocerla y darle el espacio. Si puedes llorar hazlo, si estás enfadado grita (no necesariamente al objeto de tu enfado) patalea, saca la rabia en solitario. Expresa tu enfado, di: esto me hace enfadar, o pon un límite si es el caso. Y cuando algo te haga feliz da saltitos de alegría, ríe, comparte, celebra! Solx o acompañadx!

Como ya he dicho antes, no es una tarea fácil. Años, casi toda la vida, siguiendo un patrón de comportamiento hace extremadamente difícil dejarnos sentir aquello que siempre nos ha parecido "peligroso". No te pongas muy exigente y busca ayuda si lo crees necesario.

Si quieres saber más, ¡contáctame!

Rebeca Gómez, Terapeuta Gestalt

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